Si tu fisioterapeuta te ha hablado de las ondas de choque, es normal que antes de nada quieras entender qué son, cómo funcionan y qué esperar del tratamiento. En Pilar Huertas Fisioterapia y Osteopatía ofrecemos el tratamiento de ondas de choque en nuestra clínica de Elche para distintas lesiones musculoesqueléticas, y en este artículo repasamos la base: qué son exactamente, cómo actúan sobre el tejido, en qué se diferencian sus dos tipos principales, para qué se utilizan y qué efectos secundarios pueden aparecer.
¿Qué son las ondas de choque?
Las ondas de choque son ondas acústicas de alta energía, generadas de forma controlada, que se transmiten a través de la piel y se difunden radialmente en el tejido hasta la zona de dolor o lesión. Producen una compresión y descompresión muy rápida en los tejidos, lo que activa procesos bioquímicos en las células y estimula, entre otras cosas, la producción de colágeno, una proteína clave para recuperar la función de tendones y otros tejidos lesionados.
Su uso terapéutico no nació en fisioterapia. A partir de 1980 comenzaron a aplicarse en hospitales para tratar cálculos en las vías urinarias (litotricia extracorpórea), la técnica que en la práctica desintegra las «piedras» del riñón. Durante ese uso, los médicos observaron un efecto añadido: un aumento de la densidad ósea en las zonas próximas al tratamiento. A partir de ahí, cirujanos ortopédicos y traumatólogos empezaron, ya a principios de los años 90, a aplicar ondas de choque en casos de retraso de consolidación ósea, pseudoartrosis y tendinopatías crónicas: el punto de partida de su uso actual en fisioterapia y rehabilitación.
Tipos de ondas de choque: focales y radiales
Existen dos tipos principales:
- Ondas de choque focales. Se generan por inducción electromagnética y se concentran en un punto muy preciso del tejido. Fueron las primeras que se utilizaron, para los cálculos renales y biliares, y requieren un ecógrafo para localizar la zona con exactitud, personal médico especializado y, a menudo, sedación, ya que su aplicación puede resultar dolorosa.
- Ondas de choque radiales. Se descubrieron más tarde, a partir de 1999, precisamente para poder aplicarse sin sedación. Se generan mediante un compresor de aire y se transmiten a través de una sonda que se desplaza sobre la piel con ayuda de un gel conductor. Al actuar de forma más superficial, con una penetración máxima de unos 40 mm, cubren zonas más amplias de tejido blando y no requieren personal médico especializado, sino un profesional sanitario formado, habitualmente un fisioterapeuta.
Las ondas de choque radiales son las que se utilizan en fisioterapia y las que aplicamos en nuestra clínica.
¿Cómo actúan sobre el tejido?
El mecanismo de acción combina un efecto directo, el impulso mecánico sobre la zona tratada, con un efecto indirecto derivado de un fenómeno de cavitación en el tejido. La combinación de ambos aumenta la vascularización de la zona y desencadena una cascada de procesos biológicos que, de forma simplificada, suele describirse en tres fases: una fase física inicial, en la que las diferencias de presión generan microburbujas en el tejido; una fase química, en la que esas microrrupturas liberan compuestos que favorecen la formación de nuevos vasos sanguíneos; y una fase biológica, en la que esos cambios se consolidan en una reparación real del tejido.
De ese mecanismo se derivan los efectos que buscamos con el tratamiento:
- Efecto analgésico, entre otras vías, por la reducción de la sustancia P, uno de los principales mediadores del dolor.
- Efecto antiinflamatorio, al favorecer la degradación de los mediadores de la inflamación.
- Aumento de la vascularización y formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) en la zona tratada.
- Fragmentación de depósitos de calcio, útil en tendinopatías calcificadas.
- Estimulación de la producción de colágeno, favoreciendo la regeneración de fibras, tendones y ligamentos.
¿Para qué se utilizan las ondas de choque?
En fisioterapia, las ondas de choque se emplean sobre todo en el tratamiento de tendinopatías crónicas y calcificaciones, cuando otras técnicas, como las infiltraciones o el láser, no han dado el resultado esperado. Reducen la inflamación, favorecen el aporte de nutrientes a la zona y estimulan la regeneración fisiológica del tejido. Sus principales ámbitos de aplicación son la rehabilitación y fisioterapia, la medicina del deporte, la podología y la ortopedia, siempre como parte de una valoración individual del caso, no como solución automática para cualquier dolor.
Entre las lesiones y trastornos musculoesqueléticos en los que suelen valorarse se encuentran las tendinopatías, como la de Aquiles, la rotuliana o la del manguito rotador, la fascitis plantar y el espolón calcáneo, la epicondilitis y epitrocleitis (codo de tenista y de golfista), el síndrome subacromial de hombro, el síndrome de estrés tibial medial, el síndrome doloroso del trocánter mayor, la enfermedad de Osgood-Schlatter o los retrasos de consolidación de fracturas y la pseudoartrosis. En consulta valoramos cada caso de forma individual, con su historial y sus características propias, antes de decidir si las ondas de choque son la opción adecuada.
¿Qué dice la evidencia científica?
Las ondas de choque radiales han sido objeto de numerosos estudios científicos, con buenos resultados en distintas patologías musculoesqueléticas: fascitis plantar, epicondilitis, tendinopatía del tendón de Aquiles, lesiones del manguito rotador, síndrome del trocánter mayor y tendinopatía rotuliana, entre otras. Varios estudios comparativos las sitúan a la altura de otras alternativas, como la infiltración corticosteroidea en la fascitis plantar crónica, con resultados igual de satisfactorios y sin los riesgos asociados a una inyección. Como con cualquier tratamiento, la evidencia disponible respalda su uso como una opción eficaz dentro de un abordaje individualizado, no como una solución garantizada para todos los casos.
Efectos secundarios y contraindicaciones de las ondas de choque
Las ondas de choque son, en general, un tratamiento bien tolerado, con buenos resultados a corto y largo plazo. Aun así, como cualquier técnica, puede tener efectos secundarios y no está indicada en todos los casos.
Los efectos secundarios más habituales son leves y temporales:
- Hematomas subcutáneos.
- Petequias (pequeños puntos rojos en la piel).
- Enrojecimiento de la zona tratada (eritema).
Estos efectos suelen atenuarse o desaparecer entre 3 y 7 días después de la sesión.
Por otro lado, hay situaciones en las que este tratamiento no está recomendado, entre ellas:
- Procesos inflamatorios o infecciosos agudos.
- Procesos hemorrágicos o tratamiento con anticoagulantes.
- Polineuropatías.
- Neoplasias.
- Enfermedades reumáticas sistémicas.
- Sobre el cartílago de crecimiento en niños.
- Zonas con gases, como los pulmones.
- Tratamiento con corticoides.
Por eso, antes de aplicar ondas de choque valoramos siempre el caso concreto de cada paciente, su historial y las contraindicaciones anteriores, para confirmar que es una opción segura y adecuada.
Si después de leer esto crees que las ondas de choque pueden ser una opción para tu caso, en Pilar Huertas Fisioterapia y Osteopatía valoramos tu situación de forma individual antes de recomendar cualquier tratamiento.
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